Tras el último pleno, el gobierno municipal defendió el aumento de la deuda asegurando que está “controlada” y que permite mejorar la ciudad.

Pero los propios documentos económicos cuentan otra historia.

Según el expediente de modificación del presupuesto, el Ayuntamiento tendrá que destinar más de 6 millones de euros a reducir deuda.

No es una decisión política. Es una obligación legal.

Cuando hay remanente —dinero sobrante— la ley NO permite gastarlo libremente.
Obliga a utilizarlo para pagar deuda.

Y aquí aparece la contradicción.

Mientras el Ayuntamiento:

  • debe destinar millones a reducir deuda
  • y arrastra más de 30 millones en proyectos no ejecutados

al mismo tiempo:

  • la deuda municipal ha aumentado cerca de 3 millones en un solo año

Es decir:

  • hay dinero que no se ejecuta,
  • dinero que no se puede gastar libremente,
  • y aun así… más deuda.

En el pleno se habló de millones en remanente.

Pero no se explicó lo más importante:

  • que gran parte de ese dinero no está disponible
  • y que otra parte está obligada a ir directamente a deuda

Porque no es lo mismo decir que “hay dinero” que reconocer que ese dinero ya tiene destino.

La pregunta es inevitable:

¿por qué se aumenta la deuda mientras se destinan millones a reducirla?

Somos útiles. Porque los números, bien explicados, dicen mucho más que los discursos.

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