El Ayuntamiento anuncia ahora una inversión de 1,7 millones de euros para arreglar y ampliar aceras en 27 puntos de Salou.

La pregunta no es si hay que arreglar aceras. Claro que hay que hacerlo. La pregunta es por qué no se hizo antes.

Porque muchas de esas aceras llevan años deterioradas. Algunas ya estaban mal en 2021, cuando el Ayuntamiento apenas debía 1,33 millones de euros. Ahora, después de años de inacción, improvisación y gasto descontrolado, Salou ya roza los 15 millones de deuda. (ESTIMACIÓN PUBLICADA EN MEMORIA 2025-26 Portal de transparencia.

Es decir: lo que se podría haber hecho hace cuatro años con unas cuentas mucho más saneadas, ahora se hace con préstamos, intereses y más presión fiscal sobre vecinos y negocios.

Pere Granados anuncia estas obras como si fueran un regalo. Pero no lo son. Las pagaremos todos. Y no solo con los impuestos que ya han subido, como el IBI, la basura o las tasas municipales, sino también con más deuda.

Porque cuando el Ayuntamiento pide dinero al banco, no lo pide Pere Granados de su bolsillo. Lo pide a nombre de todos los salouenses.

Hoy Salou ya debe casi 15 millones de euros a los bancos. Eso equivale aproximadamente a unos 500 euros por vecino.

Cada nueva obra financiada con deuda es más carga para el futuro. Más intereses. Más dependencia de los bancos. Menos margen para limpieza, seguridad, mantenimiento y bajada de impuestos.

El problema no es invertir. El problema es gestionar mal, llegar tarde y convertir necesidades básicas en excusas para seguir endeudando al municipio.

Un alcalde responsable habría arreglado estas aceras cuando el Ayuntamiento todavía tenía margen económico. Un alcalde responsable no habría esperado a tener que pedir dinero prestado para hacer lo que debía haberse hecho hace años.

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