En el último pleno, ante la pregunta de por qué se vuelve a modificar el presupuesto apenas unos meses después de aprobarlo, la respuesta del gobierno fue clara:
“Porque me obliga la ley.”
Pero la realidad es otra.
Lo que la ley regula es cómo se incorpora el remanente —el dinero sobrante de años anteriores— al presupuesto actual.
Es decir:
si el Ayuntamiento decide usar ese dinero entonces tiene que hacer una modificación de crédito
Pero lo importante no es eso.
Lo importante es que la ley no obliga a gastar ese dinero en ese momento ni en esas partidas.
Esa es una decisión política.
Por tanto, la cuestión sigue sin respuesta:
¿Por qué se decide modificar el presupuesto tan pronto? ¿Y en qué se está utilizando ese dinero?
Porque modificar un presupuesto no es un trámite menor.
Es decidir en qué se gasta el dinero de todos.
Y cuando esas decisiones se justifican diciendo que “lo obliga la ley”… se está evitando explicar lo más importante.
La ley obliga a tramitar.
No obliga a decidir.
Somos útiles. Exigimos explicaciones claras.
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