La política local ha conseguido algo extraordinario.
Convertir un problema complejo en una pelea infantil entre administraciones y partidos.
Por un lado, algunos pretenden hacernos creer que el problema son exclusivamente los manteros. Como si las personas que extienden una manta en el paseo fueran quienes fabrican las falsificaciones, organizan la logística internacional y controlan el dinero.
Por otro lado, vemos cómo los ayuntamientos se intercambian responsabilidades mientras el problema continúa exactamente donde estaba.
La última muestra la hemos visto estos días.
El Ayuntamiento de Salou impulsa una moción para escenificar unidad institucional contra el top manta.
La respuesta desde Cambrils no se ha hecho esperar.
El teniente de alcalde de Cambrils, Enric Daza Clúa, ha llegado a calificar la propuesta de Salou como una «gilitonteria».
Y ahí tenemos resumido el nivel del debate público.
Mientras unos hacen mociones. Mientras otros las ridiculizan. Mientras VOX pide señalar a los vendedores como si fueran los únicos responsables. Mientras Salou culpa a Cambrils.
Mientras Cambrils responde a Salou. El negocio sigue funcionando.
Porque nadie quiere hablar del verdadero motor del sistema. El comprador.
Cada vez que alguien negocia un bolso de 30 euros hasta dejarlo en 20 cree que ha hecho una gran operación.
Piensa que ha ayudado a una persona necesitada.
Pero esos 20 euros no desaparecen.
- Se convierten en nueva mercancía.
- Se convierten en reposición de stock.
- Se convierten en un día más de actividad.
- Se convierten en una temporada más de top manta.
Y olvidan que:
- Sin compradores no hay negocio.
- Sin negocio no hay distribución.
- Sin distribución no hay vendedores.
- Y sin demanda desaparece todo el sistema.
Por eso resulta tan cómodo culpar únicamente al último eslabón visible.
Porque obliga a mirar hacia abajo. Nunca hacia arriba. Y mucho menos hacia el lado. Hacia quienes compran.
Hacia quienes permiten que el fenómeno continúe.
Y hacia quienes, después de años de declaraciones, mociones, titulares y discusiones entre municipios, siguen sin ofrecer una solución real a un problema que lleva décadas instalado en la Costa Daurada.
El top manta no sobrevive porque gane VOX una discusión.
- Ni porque Salou apruebe una moción.
- Ni porque Cambrils la llame una gilitonteria.
- Sobrevive porque cada día alguien sigue sacando la cartera.
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Juntos caminamos para lograr un SALOU mejor!

