Durante el último pleno municipal, Unidos Salou planteó una pregunta sencilla y razonable: estudiar si el Ayuntamiento puede aliviar la presión fiscal que soportan vecinos, familias y pequeños negocios ante la situación económica actual.
La propuesta no pedía nada extraordinario. Se trataba de analizar posibles reducciones, bonificaciones o ajustes en impuestos municipales como el IBI, el IAE u otras tasas locales. Medidas que muchos ayuntamientos estudian y aplican cuando consideran que la situación lo requiere.
Sin embargo, la respuesta del gobierno municipal fue volver a cerrar la puerta sin voluntad de debate y con argumentos poco rigurosos. Se llegó a insinuar que no existe capacidad legal para actuar en este sentido, algo que simplemente no es cierto.
Los ayuntamientos pueden modificar tipos impositivos, aplicar bonificaciones y decidir cómo utilizan parte de sus herramientas fiscales. Otra cosa es que no quieran hacerlo.
Lo preocupante no es solo la negativa a estudiar medidas de alivio fiscal. Lo preocupante es la actitud con la que se responde a propuestas legítimas de la oposición. En demasiadas ocasiones, el gobierno municipal responde con superioridad, desprecio o intentando ridiculizar preguntas que representan preocupaciones reales de muchos vecinos.
Desde Unidos Salou creemos que los plenos municipales deben servir para debatir, contrastar ideas y buscar soluciones, no para desacreditar a quien plantea cuestiones incómodas para el gobierno.
Cuando una familia paga más IBI, cuando un pequeño negocio soporta más impuestos o cuando el coste de la vida sigue subiendo, lo mínimo que se puede pedir a un Ayuntamiento es que escuche y estudie opciones.
Negarse siquiera a debatirlo demuestra una preocupante falta de sensibilidad hacia la realidad de muchos vecinos de Salou.
Comentarios
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